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| Apuntes liberales |
| Fuego cruzado sobre Solbes |
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| La izquierda y los sindicatos
estrechan el cerco político al vicepresidente. |
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Gaspar Llamazares, el líder de Izquierda
Unida, ha llamado al vicepresidente Solbes "padre
castrador", que es una imagen muy literaria, una
gran hipérbole, muy coherente con el camino hacia
la originalidad o la excepción española
que le gustaría recorrer a la ministra de Cultura,
Carmen Calvo. Hay una coincidencia generalizada en que
la democracia es el régimen político mejor
de los posibles, lo cual es lo mismo que decir que no
es perfecto. Un ejemplo es que algunos ministros lo son
en función del sector y del granero político
de procedencia antes que por sus aptitudes. Otro es que
no nos queda más remedio que aguantar a personajes
como Llamazares, que suplen su falta de ideas, o la antigüedad
de las mismas, con estas imágenes tan elocuentes.
En condiciones normales, todo esto sería marginal,
irrelevante, un coste fijo del sistema, aunque menor.
El problema es que le presidente Zapatero carece de mayoría
absoluta, y no sólo depende parcialmente de los
votos de IU para sacar adelante sus propuestas sino que
decidió, una vez ganadas las elecciones, establecer
una relación fraternal y privilegiada con esta
formación política. De manera que LLamazares
no critica a Solbes a humo de pajas, sino porque espera
ver concretada la influencia que se le ha prometido. En
su opinión, Solbes está convirtiendo la
política de cambio hacia la izquierda en una política
continuista, está, de una u otra manera, absolviendo
al Partido Popular de los errores cometidos y defraudando
a los votantes. Los sindicatos, que por desgracia han
vuelto a recuperar su papel de intermediarios políticos,
piensan lo mismo. Y los agitadores mediáticos que
se han conjurado para apoyar al PSOE en su vuelta al poder
también empiezan a estar un poco hartos de este
tecnócrata cuyo principal trabajo parece consistir
en aguar las ilusiones y esperanzas de cambio.
Este es el turbulento escenario en el que me gustaría
decir que la única posibilidad de que el país
no se vaya a pique es que Solbes conserve la paciencia,
es decir, que se resista a cualquier salto en el vacío
como el que supondría la reforma de la tributación
de las plusvalías, el cambio apresurado en la imposición
sobre la vivienda y otras originalidades que surgen por
doquier como que los autónomos cobren el desempleo.
Yo comprendo que tal actitud lleva a la angustiosa conclusión
de que el programa económico con el que el PSOE
se presentó a las elecciones era inaplicable, irresponsable,
quizá porque nunca pensó ganarlas. Cuanto
antes se acepte este hecho incontestable, mejor para el
país. |
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