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Por descontado
La inflación vuelve a ser un problema
Los precios en mayo están en el 3,4%. No van a bajar mucho en el conjunto del año.
El índice de precios al consumo adelantado del mes de mayo hecho público estos días por Estadística refleja en toda su crudeza el impacto de la subida del precio del petróleo, ya que ha colocado la inflación interanual en el 3,4%, un nivel que parecía que se había dejado atrás hace bastante tiempo y que no iba a volver. Nada más lejos de la realidad. El problema no es que se haya vuelto a una tasa de inflación tan alta sino que todo indica que va a ser un suelo difícil de perforar de nuevo. Porque los precios no sólo han subido por el petróleo sino que también otras partidas importantes siguen manteniendo altas tasas de aumento.

En medios cercanos al Banco de España se estima que la inflación a finales de año estará demasiado próxima al nivel alcanzado en el mes de mayo. Y junto a los expertos del banco central se alinean buena parte de los expertos de otras instituciones privadas y públicas.

El rebrote de los precios es general en todas partes. En la Europa comunitaria, con quienes tenemos que medirnos más de cerca para no perder competitividad relativa, también en marzo se han disparado los precios al alza. Pero en menor proporción que en España. Hay una explicación razonable: cuanto más se crece, más tensiones de precios suele haber. El problema para la economía española es que el diferencial de precios ha vuelto a aumentar y ha pasado del medio punto en que parecía haberse estabilizado a ocho décimas.

Otra cuestión adicional, no menos relevante, es que una tasa de inflación de ese tenor, comparada con el precio oficial del dinero que el Banco Central Europeo tiene establecido en el 2%, hace muy difícil que se produzca la deseada ralentización del crecimiento del crédito, en especial del hipotecario. El coste oficial del dinero está un tercio por debajo del nivel de precios de la economía española. Es decir, el riego que se corre endeudándose en estas condiciones es muy escaso ya que la propia inflación se encargará de anular los costes de lo pagado por endeudarse. Como muchas veces recuerda Manuel Pizarro, que acaba de dejar la presidencia de Ibercaja y mantiene la de Endesa, "si el dinero no tiene un precio", y que esté por debajo de la inflación es prácticamente no tenerlo, se pierde una de las cuestiones esenciales que lo define como elemento de intermediación entre quienes compran y venden.

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