|
|
| PORTADA
> FIRMAS |
 |
 |
 |
| Por descontado |
| El Gobierno aflora déficit
oculto |
|
|
 |
| El Estado tendrá este
año un déficit mayor del previsto. Comienza
la limpieza de las cuentas públicas. |
 |
El secretario de Estado de Hacienda, Miguel
Ángel Fernández Ordóñez, ha
dado en sus escasas comparecencias públicas hasta
ahora motivo de hablar. Primero fue su opinión
favorable a una posible privatización de parte
de Televisión Española como fórmula
para arreglar alguno de los problemas que aquejan al ente
público. La segunda fue el anuncio de que el Estado
tendrá en 2004 un déficit público
mayor del inicialmente previsto por el anterior Gobierno.
La hipótesis de una privatización, al menos
parcial de RTVE, parece haber quedado archivada como una
ocurrencia personal de Fernández Ordóñez.
Su superior jerárquico inmediato, el vicepresidente
y ministro de Economía Pedro Solbes, dejó
claro al poco tiempo que él no es partidario de
privatizar RTVE, al menos como fórmula para solucionar
las pérdidas crónicas que tiene la televisión
pública en España.
La segunda explicación del secretario de Estado
de Hacienda tiene algo más de enjundia económica.
Fernández Ordóñez, que en los últimos
años ha mantenido una pelea casi en solitario criticando
el "apagón estadístico" del anterior
Gobierno y afirmando que las cifras públicas enmascaraban
la realidad, no ha perdido la primera ocasión que
ha tenido para dejar claro que tenía razón.
La previsión del Gobierno del PP era que 2004 se
cerraría con un déficit del Estado de cuatro
décimas del Producto Interior Bruto y Fernández
Ordóñez ha más que duplicado esa
cifra hasta colocarla en el entorno de las nueve décimas.
La explicación es clara: hay que contabilizar el
pago de la deuda a Andalucía, que girará
sobre unos 2.500 millones de euros, y hay que registrar
en el Presupuesto las pérdidas de RTVE, que hasta
ahora no se integraban en las cuentas públicas.
Son dos partidas importantes, pero no tienen por qué
ser las únicas. En el Ministerio de Fomento se
están analizando las cuentas de RENFE y del Gestor
de Infraestructuras Ferroviarias y puede que surja alguna
mala noticia adicional que haga aumentar la cifra que
luzca al final del balance presupuestario. No es que se
hable de la "herencia recibida" como hizo el
PP en 1996 cuando llegó al poder pero sí
conviene saber cuál es el estado real de la contabilidad
pública. De esta manera se pueden tomar decisiones
con mejor criterio. Lo significativo es que nadie del
Partido Popular ha llevado la contraria a Fernández
Ordóñez. |
 |
|
|
|