
Ser envidiado por el Rey de España está al alcance de muy pocos. Uno de ellos es el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró (Sant Guim de Freixenet, 1935). Durante la inauguración de la nueva sede del grupo hace tres años, el Rey estaba visitando las instalaciones acompañado por la plana mayor de la empresa. En la planta 20 de un edificio muy vanguardista, don Juan Carlos le dijo a la mujer de Gabarró: “Tu marido tiene un problema”. La esposa, extrañada, preguntó por qué. “Porque a partir de ahora cuando venga a Barcelona quiero utilizar este despacho”, le contestó. Allí es donde recibe el presidente de Gas Natural a Actualidad Económica, desde una estancia domina casi toda la ciudad, entre el mar y la montaña.
En las distancias cortas, Gabarró es muy cordial, y además se nota que está contento. Tiene motivos. Bajo su presidencia -llegó en octubre de 2004 para sustituir a Antonio Brufau, que se marchó a Repsol-, Gas Natural ha cumplido su largamente ansiado sueño eléctrico. En julio de 2008 compró Unión Fenosa por más de 14.000 millones de euros, tras haberlo intentado antes con Endesa e Iberdrola. Presente en 23 países y con más de 20 millones de clientes, Gas Natural afronta con fortaleza el futuro tras reforzar su lado eléctrico. En 2009, ganó 1.195 millones de euros, un 13,1% más que en 2008 por la consolidación desde abril de la eléctrica.
Gabarró no evita su enorme preocupación por la economía española. “Lo primero que debe saber la gente es la gravedad de la situación en la que estamos. Se trata de una crisis profunda, que va a ser muy larga y que sólo superaremos apretándonos el cinturón y sufriendo mucho”, asegura con franqueza.
En la élite empresarial y económica sobrevuela desde hace unos meses la idea de que hace falta un gran acuerdo para afrontar la crisis. Gabarró no es la excepción: “Haría falta un pacto de Estado”, sentencia. “En España tenemos un gran problema y esto ayudaría a paliarlo. Así, las reformas no se convertirían en un arma arrojadiza en manos de los partidos políticos”. A su juicio, las medidas tendrían que ser contundentes. “Quizá se debería hacer como los griegos: bajar los salarios. Porque está claro que todo el mundo debe aportar algo para contribuir a salir de la crisis en la que estamos”, apunta. “Nadie puede sacar ventaja de esta situación y salir de rositas. Si sucede es que hemos hecho algo mal. La opinión pública no perdonará el inmovilismo y la prolongación de la agonía porque los políticos o los agentes sociales se nieguen a hacer reformas”, predice.
Gabarró es un hombre bregado en el mundo de la empresa. Doctor Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña y titulado por el IESE, desarrolló parte de su carrera profesional en el Grupo Roca, donde ingresó muy joven. Fue ascendiendo hasta llegar a la gerencia en 1974. En el año 2000, al cumplir los 65, se retiró. Esta experiencia avala su análisis. “España tiene su crisis particular: el declive de la construcción. Estos últimos años se han edificado cerca de 800.000 viviendas al año, un ritmo insostenible. Ahora construiremos menos. Se puede decir que hay cerca de 400.000 pisos que no se volverán a levantar nunca. Y la gente asociada con esta actividad, que ha perdido su empleo, jamás volverá a trabajar en el mismo sector”.
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gabarrÓ apuesta por un pacto de estado para que lograr salir de la crisis
"la crisis es profunda, larga y sÓLO se sale de ella apretÁndose el cinturÓN y sufriendo mucho"