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expatriados sin brÚjula

22/10/09 -Marta García Aller

Singapur es el mejor país del mundo para ejecutivos que se van a vivir fuera, según una encuesta del banco HSBC. El segundo lugar es Emiratos Árabes Unidos y, a continuación, Estados Unidos, Bélgica y Hong Kong. ¿Y usted? ¿Cuál preferiría?

Si este tipo de ranking le interesa es que baraja la posibilidad de trabajar un tiempo fuera o a lo mejor su empresa le está tentando. Y si tiene entre 31 y 40 años, es un hombre casado y trabaja en una empresa de más de 5.000 empleados tiene más papeletas de que le toque. Así se deduce del perfil del expatriado del estudio El proceso de expatriación en empresas multinacionales, elaborado conjuntamente por Ernst & Young Abogados y la escuela de negocios IESE. Sectores como construcción, energía, bancos y petroleras son los que más están activando en España el desarrollo de ofertas de expatriación.
Las ventajas de vivir una aventura en el extranjero trabajando para una multinacional están fuera de toda duda: promoción de la carrera profesional, aprendizaje de idiomas, valiosa experiencia internacional, etc. ¿Y qué pasa con los peros? Saltan menos a la vista, pero también los hay. El 21,6% de los encuestados en dicho estudio se confiesa arrepentido de haber aceptado la expatriación. ¿Qué puede convertir la aventura en fracaso?
“Las empresas a veces olvidan que la familia puede hacer fracasar una expatriación”, explica Soledad Aguirre, directora general de la empresa especializada en movilidad internacional Paragon Relocation. “Aunque la oportunidad profesional sea fantástica laboralmente, los aspectos personales y familiares tienen mucho peso para que la experiencia sea un éxito. Por eso a la gente joven y soltera es más fácil y menos costoso convencerla”.

Pero los problemas pueden venir también del ámbito puramente profesional. Aceptar o no ese puesto que acaban de ofrecerle en Dubai puede resultar una decisión menos voluntaria de lo que parece. La mayoría de expatriados coinciden en que la oferta les facilitará su carrera profesional y lo ven como un reconocimiento a su valía. Hasta ahí todos de acuerdo. Sin embargo, cuatro de cada diez expatriados creen también que si no hubieran aceptado el traslado, habrían sufrido consecuencias negativas (ver gráfico).

“Si hace tres años a un directivo se le ofrecía un puesto en un país al que no le apetecía ir, decía no. Ahora no puede negarse”, dice Santiago Tarín, socio director de la firma de cazatalentos Master Consulting. Así que recibir la oferta de ocupar un puesto fuera por un tiempo no es siempre una buena noticia. Puede significar que las cosas no van del todo bien en casa y expatriarle es una estrategia de la empresa para conservar un talento al que de otro modo tendría que invitar a hacer las maletas, pero a casa.
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Algunas empresas estÁn reduciendo el cupo de expatriados, otras los incentivos.


“El talón de Aquiles de las empresas espaÑolas es la repatriaciÓn”, dice Carlos MartÍ, del IESE

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