
“En España hay mucha creatividad”, afirma Luc Dirckx, consejero delegado de Roche. El holandés, que hace cinco años que dirige la filial y se declara amante de la cultura mediterránea, asegura que “aquí las cosas se hacen de una manera diferente”. Mientras ambos charlamos, no para de entrar gente en su despacho que quiere salir en la foto.
El barullo va en aumento. “Tenemos una política de puertas abiertas”, dice entre risas. Pero en seguida se pone serio: “No son tiempos fáciles, y la comunicación y la transparencia son fundamentales para que la gente se sienta a gusto. Por eso tenemos que comunicar bien qué está pasando tanto fuera como dentro. Así se sienten seguros”.
La facturación total del Grupo Roche en el primer trimestre de 2009 fue de 11.600 millones de francos suizos (7.649 millones de euros), un 8% más respecto al año anterior. La farmacéutica helvética, que produce el antiviral Tamiflu, no teme la crisis a corto plazo. Y de momento, sus cuentas salen.
Eso sí, la crisis se nota en que no se va nadie.
Otros años, la media de rotación voluntaria en la compañía era del 3% y en lo que va de 2009 es de apenas unas décimas. “En épocas de crisis hay que prestar más atención a los sistemas de gestión del desempeño, a la diferenciación, para asignar los recursos escasos a aquellos empleados que más contribuyen a la organización con su desempeño”, dice Luis Manuel González, director de Recursos Humanos de la farmacéutica.
“ En crisis se va menos gente, pero hay que potenciar la formación y el desarrollo directivo para que los jefes sean capaces de mantener un entorno motivante. Alguien ficha por una compañía porque le interesa el proyecto que tiene, pero suele irse por culpa del jefe”.
Lea el artículo completo en la revista...