
Cuarto clasificado este año, Santander es ya un clásico en el ranking de las mejores empresas de Actualidad Económica. La entidad que preside Emilio Botín destaca especialmente en gestión de talento y ambiente laboral, más un intangible en el que tiene pocos competidores en España: el atractivo de trabajar en una multinacional de referencia presente en prácticamente todo el planeta.
Más de 1.000 euros de inversión en formación por empleado durante 2008, un 82,7% más que en el año anterior, hasta un total de 76,5 millones de euros. Estos datos son una muestra de la importancia que tienen los empleados para Santander, primer banco español por beneficios. Gestionar el talento, apostar por los conocimientos de los trabajadores y contar con unos valores corportativos son los principales pilares de la entidad en materia de recursos humanos.
“Ya no se nos mide sólo en términos financieros y de resultados. Somos uno de los primeros bancos mundiales no sólo por los resultados financieros, sino también por las personas que trabajan en el grupo”, comenta José Luis Gómez, director general responsable de Recursos Humanos de Santander.
Resulta más fácil de decir que de hacer, especialmente en una entidad con más de 170.000 empleados de 90 nacionalidades. Para que entiendan la filosofía del grupo, Santander ha diseñado un programa de intercambio por el que los trabajadores hacen estancias durante unos meses en otro país. “En estos periodos en el extranjero el empleado desarrolla proyectos específicos para su división, que posteriormente serán evaluados”, explica Gómez.
Con este proyecto, el banco también quiere introducir en la dinámica del grupo a los 40.000 nuevos empleados procedentes de los últimos mercados en los que ha entrado la entidad. “Esta experiencia refuerza la pertenencia a una empresa. A partir de ahora, una operación que se realice, por ejemplo, en Abbey, la voy a sentir como mía, no como algo lejano”, explica Miguel Jara, trabajador chileno de Santander.
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