
La entidad que preside Ana Patricia Botín es la tercera empresa del ranking y la mejor entre las financieras. Por sexto año consecutivo, Banesto aparece en el pelotón de cabeza de la lista. Esta continuidad es la mejor prueba de que su preocupación por la plantilla es un compromiso permanente y no sólo una moda en época de bonanza.
Con 29 años, Esther Sánchez es directora de la oficina de Banesto de la calle Serrano en Madrid. Es ya el tercer puesto de dirección que ocupa en el banco desde que entró con 23 años y siempre ha sido la más joven en todos los destinos. Tiene empleados que llevan más años en esa oficina que ella en el mundo.
Esther no estudió Económicas ni Empresariales, sino Derecho. Banesto se ha encargado de completar su formación. Ahora está a punto de terminar un MBA que también le paga la empresa.
“Seguimos muy de cerca el desarrollo profesional de los empleados”, afirma Miguel Sanz, director general de Recursos Humanos Banesto. “La crisis no les ha quitado un ápice de ambición en sus carreras profesionales a medio y largo plazo. El talento no entiende de crisis. Es un continuo, que adquiere más valor en momentos como éste”.
Al poco de llegar como directora a la oficina de Serrano, el padre de Esther tuvo un problema de salud. Vive solo en Segovia y ella necesitaba acompañarlo en las largas horas que pasaba en el hospital. "Llamé a Recusos Humanos para comentarles el problema y a los tres días tenía preparado un portátil conectado al sistema para trabajar desde el hospital el tiempo que lo necesitara".
El departamento de Recursos Humanos de Banesto hace un seguimiento personalizado de cada empleado y los contacta a menudo para proponerles la formación u orientación profesional que necesitan. “Tenemos una cultura de gestión individualizada de las personas, especialmente en lo retributivo. Cuando se suben los sueldos es porque hay una razón que lo justifica”, dice Sanz.
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