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telefÓnica: El Distrito C es la diferencia

Agosto de 2009 - María José Gómez-Serranillos

La firma de telecomunicaciones protagoniza la gran escalada del ranking. En 2008 no estaba entre las diez primeras; hoy es la segunda mejor empresa para trabajar, y la primera española. Gran parte de este cambio se debe al Distrito C, la nueva sede de la empresa, al norte de Madrid. Fue inaugurada oficialmente en octubre del año pasado, si bien ya tenía inquilinos desde 2006.

De su gestión dependen 250.000 empleados de 25 países. Reporta directamente a César Alierta y por sus manos pasan al año miles de currículos de aspirantes a trabajar en una de las compañías españolas líderes, con un beneficio neto el año pasado de 7.592 millones de euros.

A pesar de la responsabilidad que entraña su cargo, Óscar Maraver, director de Recursos Humanos de Telefónica, es un tipo que, en apariencia y por su trato cercano, se aleja del estereotipo de alto ejecutivo. Mientras pasea por el Distrito C, menciona y se fija en los pequeños detalles, como “lo graciosos que están los peques cuando se echan la siesta en la guardería”, “la cantidad de luz y la importancia del agua en las instalaciones” y “la utilidad de las taquillas para los trabajadores”.

Tres peculiaridades del nuevo hogar de la compañía, entre otras muchas, que han favorecido que Telefónica salte esta edición al segundo puesto del ranking. De ellas, la que más atrae al recorrer sus diferentes espacios es la luminosidad. No la misma para todos. “Nuestros despachos, los de los directivos, se encuentran en el centro de los edificios, de tal forma que los que reciben luz directa del exterior son los empleados. Es algo que buscamos cuando nos trasladamos aquí “, matiza Maraver.

La guardería para los hijos de los empleados es uno más de los servicios que ofrece la firma de telecomunicaciones. En esta pequeña ciudad con estética de campus americano, “menos hacer la compra, los trabajadores tienen cubiertas gran parte de sus necesidades diarias”. Farmacia, óptica, gimnasio, peluquería, agencia de viajes y de seguros, un banco y una caja, un policlínico con diferentes especialidades, varias firmas de restauración... Hasta un local para pequeños arreglos textiles. Sin olvidar el metro y el autobús público a las puertas de la sede.

No sólo sus instalaciones y servicios hacen de Telefónica un buen lugar para trabajar. La formación es otra de las apuestas. “En 2008, invertimos 64 millones en esta materia”, explica Maraver, “un 10% más que el año anterior”. Y aporta más cifras: “Se impartieron más de 1.500 cursos, con más de 11 millones de horas”. A los programas formativos de la empresa se ha sumado este año la Universidad Corporativa de Telefónica, que está dando sus primeros pasos en el campus de la Roca del Vallés (Barcelona). “En este curso prevemos que casi 2.000 profesionales reciban formación en el centro”, explica el directivo.

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