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Santa María de Garoña, en Burgos, va a tener protagonismo en 2009. No es que ninguno de sus 19 habitantes haya encontrado oro en el embalse de Sobrón o superado los cien años. Es que la central nuclear que lleva su mismo nombre cumplirá 38 años de funcionamiento, los diez últimos de prórroga, y el Gobierno puede decidir darle otra década de vida o firmar su acta de defunción. Lo que vaya a ser se sabrá la próxima primavera.En la planta de Garoña están relativamente tranquilos. La central ha hecho los deberes, dicen, y está técnicamente al día. La solicitud de renovación y los informes preceptivos están en poder del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) desde hace más de un año. “Las instalaciones de Garoña cumplen toda la normativa exigida, incluida la de aplicación en Estados Unidos para reactores de la misma tecnología”, afirma un portavoz.
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