
Pregunta.Los últimos datos de la inflación revelan que
este año los precios al consumo han subido un 4,6% en España.
El peor aumento desde 1997. ¿Malas noticias para el sector de
distribución?
Respuesta. Esta subida de precios no es una buena noticia para los consumidores
ni para la economía. No es una subida de precios de los alimentos,
la inflación es general. La subida de los precios de combustible
nos afecta a todos y el sector de distribución también
sufre esta subida.
P. ¿Se ha puesto muy dura la situación?
R. En febrero y marzo, las compras en los supermercados han aumentado
más que en los híper. Esta tendencia creciente a las tiendas
de proximidad tiene que ver con las subidas del precio del combustible.
La gente coge menos el coche y opta por un consumo más racional.
Los consumidores también buscan mejores precios: menos jamón
y más salchichas, conejo en vez de ternera... El consumidor es
inteligente al gestionar su presupuesto.
P. ¿Cómo valora la gravedad de la crisis?
R.En las últimas semanas ha habido una tensión desproporcionada
en torno a la economía. Parece como si cuando nos fuimos de vacaciones
de verano todo estuviera yendo bien y en septiembre, a la vuelta, todo
estaba mal de repente. No creo que estuviéramos tan bien entonces
ni tan mal ahora. La crisis no es para tanto. Es bueno relativizar.
El aumento de los tipos de interés afecta más a la capacidad
adquisitiva de los consumidores que la subida del precio en los alimentos.
El presupuesto de los españoles en comida es el 17%. A la mayoría
es su hipoteca lo que le ahoga.
P¿Tiene algo de culpa en la inflación el sector de la
distribución, como insisten los agricultores?
R. Las rentas agrícolas están evolucionando bien. Tienen
un aumento de beneficios que les permite recuperar años anteriores,
lo que muestra que están teniendo beneficios adicionales importantes.
Pero para analizar el aumento de precios no basta con mirar al principio
y al final de la cadena. Es el proceso lo que hay que analizar. Puede
que haya ineficiencias, incluido el eslabón de la distribución,
claro. Las claves pasan por rebajar los costes logísticos.
P.¿Está de acuerdo en poner en los productos frescos el
doble etiquetado que promueven las asociaciones agrícolas, donde
conste el precio en origen y el precio final?
R.Ese doble etiquetado confunde al consumidor. No le informa realmente
sobre el producto. Es una simplificación reduccionista que no
cuenta nada sobre el proceso que ha seguido el producto. En Francia,
donde habían empezado a ponerlo, ya lo están quitando.
Lea la entrevista completa en la revista
Bajo su gestión, el grupo vasco, perteneciente a Corporación Mondragón, ha pasado de ser una cadena de supermercados local a convertirse en un gigante de la distribución.