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Deportistas de oro, torpes inversores

22/11/07 - Texto: Raquel Lánder

Para un banquero, los deportistas de élite son gente realmente particular. Ganan verdaderas fortunas, pero sólo durante los diez o quince años que dura su vida profesional. Sus sueldos no suelen bajar de los dos millones de euros anuales. Lo curioso es que, por contratos de imagen con grandes marcas publicitarias, algunos cobran incluso el doble que por la ficha que les paga el club. No sucede sólo con el icono mediático David Beckham, que hace unos meses se exilió a Estados Unidos para jugar en Los Ángeles Galaxy y cobra en total 17 millones de euros anuales (ver cuadro). El futbolista brasileño Ronaldinho –imagen de Nike y Pepsi, entre otros– le supera, con unos ingresos de 24 millones, según la revista France Football. Por jugar en el Barça, Ronnie cobra 10 millones brutos -unos 7,5 millones netos- más bonus. Todo lo demás son derechos publicitarios.
Con su primer gran contrato, los deportistas suelen regalar una gran casa a sus padres y ellos se dan un homenaje: su primer deportivo. Si las cosas les van bien, su patrimonio va engordando, normalmente con propiedades inmobiliarias y coches de gama alta, según explica Jordi Sallés, alto ejecutivo de la compañía de márketing deportivo IMG.
Sus mánager negocian sus contratos y, sorprendentemente, también se ocupan de su dinero. “Lo normal es que quien gestione el patrimonio del deportista sea su familia o el mánager deportivo, habitualmente a través de conocidos que trabajan en bancos”, explica Ferran Martínez, ex jugador de baloncesto del FC Barcelona y del Joventut de Badalona, 156 veces internacional con la Selección Española y con estudios superiores en gestión deportiva y análisis bursátil.
Ferran Martínez dirige BS Sports & Entertainment, una unidad que Banco Sabadell Banca Privada acaba de crear para este tipo de clientes. La iniciativa, única en España, está pensada también para otros profesionales con ingresos altos, pero irregulares o estacionales: artistas, estrellas del espectáculo, actores, toreros o presentadores de televisión.
En los países anglosajones, la cobertura de la banca privada en este mercado es muy alta, pero no en España. Por ejemplo, dentro de Banif (del grupo Santander) representa un volumen anecdótico. Algo parecido sucede con la banca extranjera. Quizá la excepción sean los suizos Pictet y Credit Suisse. Esta última entidad trabaja desde hace años en este negocio. Sus gestores de altos patrimonios administran el dinero de los contratos deportivos, pero no los percibidos por derechos de imagen, cuyos beneficiarios son casi siempre sociedades que a veces se montan fuera de España. Por ejemplo, en Suiza, para intentar acogerse a su ventajosa fiscalidad.

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Nadie les ha enseñado a mover su dinero y la falta de conocimiento les hace perder buenas oportunidades.
Tras algunos intentos del pasado, la banca privada vuelve a acercarse a ellos prometiendo una gestión más activa y rentable para sus inversiones.