"No estamos en el fin de un ciclo económico, declaraba
airoso esta semana Pedro Solbes, vicepresidente y ministro de Economía
y Hacienda, ante las constantes preguntas de los periodistas durante
la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para
2008. No es de extrañar que el vicepresidente quisiera aclararlo.
En las últimas semanas, se han ido sumando voces que anuncian
el fin de la fiesta que ha vivido la economía española
los últimos años. Crisis subprime, inmobiliarias en apuros
financieros, revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento
económico, entre otras noticias veraniegas, han hecho a más
de uno comenzar el curso con los ojos más abiertos de lo habitual.
Tras catorce años consecutivos con incrementos del Producto Interior
Bruto (PIB), y con tasas por encima del 4% en los tres últimos
trimestres, desde hace meses se venía augurando una desaceleración
del crecimiento de la economía nacional.
Las seis subidas de tipos de interés durante 2006 y otras dos
en 2007 decididas por el Banco Central Europeo, hasta situarlos en el
4%, han pasado factura. El mercado inmobiliario, uno de los principales
motores en años anteriores, ha empezado a emitir preocupantes
señales de alarma. El número de viviendas iniciadas disminuyó
un 5,8% en el primer trimestre de 2007 respecto al mismo periodo del
año anterior, poniendo fin a una racha alcista que ha situado
a España a la cabeza de Europa por su frenesí constructor.
La desaceleración del mercado inmobiliario se acompaña
con datos como la caída en un 10% del número de transacciones
de viviendas entre enero y junio, según datos de los registradores,
y unos precios que también están olvidando excesos pasados.
En el primer semestre, el coste de la vivienda nueva subió un
5,8%, según el Ministerio de Vivienda, el menor avance desde
1998, y la tendencia a la moderación se agudizará en lo
que queda de año y en 2008. Y justo cuando el motor parece flaquear,
se cuela un gran palo en nuestras ruedas: la crisis hipotecaria desatada
en Estados Unidos en verano ha provocado una sequía de liquidez
en el mercado financiero internacional. Cuando más falta hacía,
se cierra el grifo de los créditos.
Es evidente que estamos pasando de una fase económica a
otra, apunta Juan de Lucio, director del Servicio de Estudios
del Consejo Superior de Cámaras de Comercio. En 2007 hemos
marcado máximos de crecimiento y para 2008 se esperan ritmos
más bajos por los acontecimientos internacionales y por el cambio
de patrón de crecimiento, con menos peso del sector inmobiliario.
ís.
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