Decidir

Atrápame ese banquero

04/10/07 - Texto: P. Drake

En España cada vez hay más gente con pasta. Pero el aumento del número de ricos -que aumentó un 6,1% en 2006 según Merril Lynch y Capgemini- no crece al mismo ritmo que el número de gente preparada para gestionar ese dinero. El exclusivo mundo de la banca privada y personal está teniendo más problemas en fichar ejecutivos talentosos que en captar clientes.
"Hay una demanda excesiva de perfiles que escasean en el mercado", dice Loreto González, de la firma de cazatalentos Norman Broadbent.
Los bancos buscan personas con varios años de experiencia, que hablen perfectamente inglés, que tengan amplios conocimientos técnicos, que sean buenos comerciales y que términos como hedge funds, unit linked o private equity no les suenen a grupos de pop irlandeses.
Lourdes Fernández de la Riva, directora de Recursos Humanos de la entidad financiera Fortis, que ha ampliado la plantilla un 5% hasta alrededor de cien empleados en lo que va de año, señala que "es difícil encontrar profesionales con este tipo de perfil, máxime cuando la demanda es generalizada en el sector, como ha sucedido en los dos últimos años".
Es difícil estimar cuántos banqueros privados hay en España por la falta de definición del término banca privada. Hay entidades que afirman que un banquero privado es el que gestiona patrimonios de más de un millón de euros. Otras, menos ambiciosas, señalan que hacen banca privada cuando manejan patrimonios de 300.000 o medio millón de euros. Si se hace una media entre el número de empleados de las treinta entidades más conocidas, tocan a una plantilla media de 250 empleados. Pero hay que tener en cuenta que hay firmas como Rothschild, que cuentan con menos de diez empleados, y que otras como Banif, Banco Urquijo o UBS, superan los 300.

Mucha rotación
"Perfiles así hay muy pocos. Por eso hay tanta rotación. Cuando nos encargan una búsqueda, sabemos que es muy complicado", dice Jorge Ricard, cazatalentos de Heidrick & Struggles.
Por eso son habituales las escaramuzas entre las distintas firmas, que tratan de arrebatar banqueros a la competencia en cuando se presenta la ocasión. El año pasado, durante el proceso de absorción de Banco Urquijo por parte de Banco Sabadell, el primero sufrió una desbandada de ejecutivos que aterrizaron en competidores como Bancaja o BNP Paribas. Como sucede en otras áreas financieras especializadas, un alto ejecutivo que se mueve puede arrastrar detrás de sí a todo su equipo. Después de que Banco Espírito Santo fichara hace siete meses a José Luis Santos, de Banif, como su nuevo director de Banca de Particulares, la entidad portuguesa ha incorporado a otros empleados de la filial de Santander. Santos llevaba más de una década en las filas de Banif.
Esta batalla por el talento tiene otro agravante: los ambiciosos planes de expansión de los bancos exigen un alto nivel a la plantilla.



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A la banca privada le está costando más ampliar su plantilla que su cartera de clientes.
La guerra del talento está servida. El perfil del empleado ideal escasea y los bancos se están quitando ejecutivos y reconvirtiendo a otros.