Nueve de la mañana. Salida en avión. 10:30 h.: llegada
al aeropuerto, recogida de los asistentes y traslado al palacio de
congresos. 11:30 h.: recepción con los organizadores. 12 h.:
entrega del material y charla inaugural... La situación se
repite durante dos o tres días. Es lo habitual en cualquier
jornada empresarial. Además de atender a las conferencias,
¿has pensado alguna vez cuánta energía de más,
vertidos y emisiones contaminantes produce tu compañía
cada vez que celebra un congreso o una fiesta? Pues si quieres estar
a la última tendrás que coger la calculadora.
Encontrar un lugar nuevo y original o seleccionar un espectáculo
inolvidable para los asistentes no es suficiente. Ahora también
se valora que sea sostenible, es decir, un evento planificado con
el objetivo de que tenga el menor impacto posible sobre el medioambiente
y que, además, esté comprometido con la sociedad.
Se trata de trabajar para que la fiesta o acto genere la mínima
cantidad de residuos, y que éstos se puedan reciclar o reutilizar;
que se reduzcan los factores de contaminación atmosférica
o acústica; que se opte por alimentos ecológicos o de
comercio justo; y que se minimice el uso de energías, entre
otras medidas.
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