La sede del fabricante de aluminio Alcoa en Madrid ocupa la sexta
y la octava planta del rascacielos Torre Europa. En unos pocos meses,
abandonarán la más alta. ¿El motivo? El nuevo
presidente de la compañía, José Ramón
Camino, abogado de 45 años, ha decidido que el espacio que
ocupaba el despacho del anterior presidente, Leandro Guillén,
sirva para ubicar al personal de Alcoa que está dos plantas
más arriba. Él ha escogido un despacho que, como mínimo
es un tercio más pequeño que el de su antecesor. “¿Para
qué quiero un despacho tan enorme”, se pregunta. Con
el traslado se ahorra unos 250.000 euros, que es lo que cuesta el
alquiler anual de una planta.
Se trata de un recorte simbólico dentro de un gigante metalúrgico
como Alcoa. El año pasado ganó 1.233 millones de dólares
(1.027 millones de euros) con una facturación de 26.200 millones
de euros (21.800 millones de euros), un 23% procedente de Europa.
En el Viejo Continente, España es uno de los centros más
importantes para la empresa estadounidense con catorce fábricas
y más de 4.500 empleados. “Este año podemos facturar
en torno a los 1.450 millones de euros (un 7% más que el año
pasado)”. Camino reconoce que la división española
está en beneficios, aunque matiza: “Hemos tenido un precio
del aluminio muy positivo a principios de año (cotizó
al precio más alto de los últimos 19 años) y
ahora está cayendo. Lo fundamental es estar preparados cuando
el precio del aluminio caiga”.
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