Si eres cliente de Santander, BBVA, Barclays o Société
Générale, el director de tu oficina te ofrecerá
muy pronto un nuevo producto de inversión: los fondos negociados
en bolsa: los ETF (Exchange Traded Funds, por sus siglas en inglés,
o fondos cotizados en bolsa). Son productos de inversión basados
en índices bursátiles. En España, de momento, se
comercializarán bajo un único subyacente: el Ibex 35.
Por ejemplo, si te compras un ETF sobre el Ibex y el citado índice
sube un 3%, también tu ETF habrá subido un 3%. Sin necesidad
de que un gestor de fondos se embolse ninguna comisión por ello.
Según fuentes del mercado, Bolsas y Mercados Españoles,
la empresa que gestiona la bolsa española, está a punto
de publicar la lista con esos cuatro bancos como los únicos autorizados
a vender fondos ETF de momento. Así que, cuando vayas a uno de
estas entidades, no será extraño que te pregunten si conoces
los ETF. Si estás dispuesto a probar cosas nuevas en materia
de inversión y te gusta la especulación diaria, éste
puede ser tu producto. Por si no te atreves a decirle al director de
tu banco que no tienes ni idea, te lo contamos cómo funciona
en un pispás.
Los fondos cotizados en la bolsa permiten comprar o vender grupos completos
de acciones agrupados en un único valor. Un ETF es similar a
un fondo de índices, producto cuya estrategia de inversión
consiste en comprar las mismas acciones que se incluyen en un índice
bursátil en proporción idéntica al peso de la capitalización
de cada acción sobre el total del índice.
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Los ETF, o fondos cotizados en bolsa, rivalizarán en breve con los fondos de inversión. No tienen comisión de gestión pero sí de compraventa