En 1992, un informe del antiguo Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) sentaba las bases de los cambios estructurales que precisaba España para mejorar su situación competitiva. Casi 20 años después, siguen pendientes muchas reformas por la falta de voluntad política y la acción de toda una serie de grupos de presión que han trabajado en su contra. Los expertos ponen el foco en ámbitos como la distribución, el sector energético, la vivienda y el mercado laboral, pero la libre competencia se ve atenazada día a día por cientos de pequeñas regulaciones al servicio de los intereses de unos pocos.
La falta de competitividad desangra a las empresas españolas. Si 2009 fue el año de la Gran Extinción, 2010 será el de la Gran Concentración. La pregunta es si queda alguien en disposición de comprar.
Razones para brindar, desde luego, no le faltan a la economía coreana, cuyo PIB ha crecido en el último trimestre un 2,9%, (un 11,6 anualizado) un ritmo que no veía desde hace siete años. El resto de indicadores también sonríe a su economía.